Es propio de nuestro tiempo el reconocimiento de múltiples y diversos problemas ambientales, tanto a escala global (cambio climático, pérdida de biodiversidad, capa de ozono, aguas internacionales, entre otros) como local (contaminación, desertificación, pérdida de flora y fauna nativa, falta de espacios verdes, hacinamiento poblacional, entre muchos otros). Estos múltiples problemas "cuyas manifestaciones han rebasado fronteras nacionales y muestran impactos de dimensiones planetarias", no surgen de manera aislada sino que se articulan como emergentes de un sistema de desarrollo humano a nivel planetario que nos pone ante problemáticas de tal complejidad que resultan inéditas en la historia de la humanidad.
La crisis ambiental actual se hace evidente en la irracionalidad ecológica de los patrones dominantes de producción y consumo, marcando los límites del crecimiento económico. No se trata sólo de una crisis ecológica, en términos de pérdida y degradación ambiental, sino de la crisis de un modelo económico, tecnológico y cultural que ha depredado la naturaleza, negado las culturas alternas y subvalorado la diversidad cultural, mientras que privilegia un modo de producción y un estilo de vida insustentables que se han vuelto hegemónicos en el proceso de globalización.
La pobreza y la injusticia social son los signos más elocuentes del malestar de nuestra cultura, y están asociadas directa o indirectamente con el deterioro ecológico a escala planetaria. Son el resultado de procesos históricos de exclusión económica, política, social y cultural. Sin equidad no será posible construir sociedades ecológicamente sustentables y socialmente justas. La justicia social es condición sine qua non de la sustentabilidad.
La construcción de sociedades sustentables requiere transitar desde un pensamiento simplificador hacia otros, que permitan comprender la complejidad ambiental. Éstos deberán considerar los límites biofísicos de la naturaleza y la importancia de la diversidad cultural, priorizando valores de cooperación y solidaridad en procura de reconstituir las tramas sociales y naturales de la vida.
En el campo de la Educación Ambiental, son numerosas las acciones, experiencias y proyectos, que desde los diversos territorios se constituyen en procura de contribuir e incidir en las políticas públicas para la construcción de sociedades sustentables. Es por eso que el VI Congreso tiene como propósitos fundamentales discutir y reflexionar, desde las diversas miradas locales, en torno a tres ejes: el fortalecimiento de las políticas públicas en Educación Ambiental; la revisión del sentido de las prácticas educativo-ambientales y sus estrategias metodológicas, así como también las perspectivas de los procesos educativo-ambientales impulsados en Iberoamérica.


Unidad de Coordinación de Educación Ambiental
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